Los peligros invisibles en los embalses: ¿qué son los trihalometanos?

La carretera calienta. Vas a una salida con tu familia. El termómetro marca los 40º y el sudor baja por la espalda. Estás pensando en una ruta en los alrededores, en los que puedas encontrar un río en el que refrescarte con tu familia.

De repente, ante tus ojos, un gran embalse aparece como si fuera una premonición. Paras el coche en un lugar seguro, y miras información para resolver tus dudas. Quieres bañarte, pero necesitas saber si está permitido. ¡Eureka!. Encuentras la respuesta «se puede bañar».

La sequía aprieta y el embalse está con unos niveles bajos de agua. Te preguntas: ¿será aceptable que nos demos un baño?. Los embalses los necesitamos, pero contienen sustancias y microorganismos que no llegamos a ver a simple vista. Son algunos de los peligros invisibles del agua en los embalses. Y esa agua sigue un largo camino hasta tu grifo de casa.

También están los sedimentos de los innumerables incendios que azotan nuestros ecosistemas, verano sí y verano también.

El agua es importante para nuestro organismo. En días calurosos, perdemos muchos líquidos por medio de la sudoración. Esto hace que beber agua en abundancia, nos pueda hacer llegar a casa en aceptables condiciones. Incluso, beber agua puede ser más importante que un chapuzón en ese embalse que encontremos en nuestra ruta. Pero, esa agua recorre un largo camino desde ese embalse hasta que llega a ese vaso que tienes delante.

Del embalse a nuestros grifos

Antes de llegar a nuestros grifos, el agua pasa por muchas fases en su largo camino. Pero, ¿qué recorrido hace el agua?.

Para entenderlo, tenemos que recordar algo que estudiamos en el colegio: el ciclo del agua. El agua de la lluvia acaba llegando a ríos, lagos y embalses. Allí comienza un nuevo recorrido antes de llegar a nuestros grifos. Pero el agua que ves en los embalses, todavía no esta preparada para el consumo. Todavía tiene que pasar una serie de procesos para poder llegar hasta nuestros grifos. Es captada y transportada a las potabilizadoras.

Y es allí donde comienza una parte importante de esta historia

Del embalse a la planta potabilizadora

El agua ha llegado al embalse, el lugar donde se almacena parte del agua que llega a nuestros grifos. En algunos embalses, especialmente en época de sequía, el agua escasea. Aunque a simple vista vemos una agua tranquila y cristalina, en ella puede haber mucho mas de lo que vemos.

En un embalse puede haber materia orgánica procedente de vegetación, algas, sedimentos, etc. Esa materia orgánica puede convertirse en uno de los precursores que, posteriormente, al entrar en contacto con el desinfectante, favorezca la formación de los trihalometanos (THM).

Aquí empieza a aparecer uno de los peligros que no podemos ver a simple vista.

¿Qué pasa cuando llega a las potabilizadoras?

El principal desafío de las potabilizadoras es transformar el agua de embalses, ríos o lagos en agua segura para beber. Para ello se necesita un conjunto de procesos físicos y químicos que permitan retirar partículas, materia orgánica y microorganismos que pueden ser perjudiciales.

Aunque las plantas puedan utilizar tratamientos diferentes dependiendo del agua que reciben, las fases más habituales son: captación, coagulación, decantación, filtración y desinfección con cloro.

  • Captación: El proceso comienza cuando se recoge el agua cruda de embalses, ríos y lagos. Antes de entrar en la planta unas grandes rejas y sistemas de cribado retienen los elementos más voluminosos como ramas, piedras, hojas o incluso animales y objetos que puedan encontrarse en el agua.
  • Coagulación: El agua aún contiene partículas que no pueden eliminarse fácilmente. Aquí se le añaden productos químicos como sales de aluminio o de hierro. Estos productos hacen que el polvo y las pequeñas partículas de suciedad se junte y formen grumos pesados llamados flóculos.
  • Decantación: El agua pasa a grandes tanques tranquilos. Los flóculos, por la fuerza de la gravedad, caen al fondo. De esta manera se separan del agua.
  • Filtración: Aunque la decantación ha eliminado una gran cantidad de partículas, todavía quedan algunas más pequeñas. El agua atraviesa diferentes materiales filtrantes, como arena y, dependiendo de la planta, carbón activado u otros medios de filtración. Estos materiales ayudan a retener las partículas que todavía permanecen en el agua y pueden contribuir también a reducir determinadas sustancias orgánicas.
  • Desinfección con cloro: Llegamos a una de las fases más importantes. Se utiliza un desinfectante, habitualmente cloro, para eliminar o inactivar microorganismos que podrían ser perjudiciales para nuestra salud. El objetivo es que el agua sea segura no solo cuando sale de la planta, sino también durante su recorrido por la red de distribución.

Hasta aquí, todo parece sencillo. El agua entra con impurezas y, después de pasar por diferentes procesos, sale preparada para llegar a nuestros hogares. Pero precisamente durante la desinfección aparece algo que nos interesa especialmente en esta historia.

Cuando el cloro entra en contacto con la materia orgánica natural que todavía puede quedar en el agua, pueden formarse unos compuestos llamados trihalometanos, conocidos también como THM. La formación de estos compuestos depende de diferentes factores, entre ellos la cantidad y el tipo de materia orgánica presente en el agua, la concentración de desinfectante, la temperatura, el pH y la presencia de bromuros.

Y aquí aparece nuestro protagonista invisible: los trihalometanos (THM)

Los THM no pueden verse a simple vista. Sin embargo, su presencia se controla porque una exposición prolongada a determinadas concentraciones se ha relacionado con posibles efectos sobre la salud. Un estudio europeo estimó que la exposición a estos compuestos podría estar relacionada con alrededor del 5 % de los casos de cáncer de vejiga en Europa. También se han investigado posibles efectos sobre el hígado, los riñones y el sistema nervioso, aunque la evidencia no es igual de sólida para todos estos efectos.

En cuanto al embarazo, diferentes investigaciones han estudiado una posible relación entre la exposición a THM y el bajo peso al nacer, alteraciones del crecimiento fetal o el parto prematuro. Sin embargo, los resultados no son uniformes y no permiten afirmar que estos efectos se produzcan por el simple hecho de beber agua que contenga THM dentro de los límites establecidos.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Llegados hasta aquí, quizá te estés preguntando si el agua que sale de tu grifo es segura.

La respuesta es que el agua de consumo se somete a controles para comprobar que cumple los requisitos establecidos y es apta para beber, entre ellas los trihalometanos. En España, para la suma de los cuatro THM que contempla la normativa, el valor paramétrico es de 100 microgramos por litro (µg/L).

Esto no significa que tengamos que preocuparnos cada vez que abrimos el grifo. Precisamente para eso están las plantas potabilizadoras y los controles que se realizan durante todo el proceso. El objetivo es que el agua que llega a nuestros hogares sea apta para el consumo y cumpla los requisitos establecidos.

¿Y qué podemos hacer nosotros?

Si quieres reducir determinados compuestos presentes en el agua de consumo existen filtros de agua diseñados para ello. Pero, no todos ellos sirven para lo mismo. Si decides instalar uno, asegúrate de informarte de qué sustancias es capaz de reducir y qué certificaciones o controles tiene el fabricante.

El agua de nuestros grifos no sale por arte de magia. Ha recorrido un largo camino y ha tenido que pasar diferentes controles y procesos hasta llegar hasta nosotros. Y aunque durante ese recorrido pueden formarse determinados compuestos que debemos conocer, también debemos recordar algo importante: conocer un peligro invisible es el primer paso para poder controlarlo. Los peligros invisibles del agua están ahí. La diferencia está en que, esta vez, sabemos que existen y sabemos cómo controlarlos.

El agua que llega a nuestros grifos ha recorrido un largo camino. Y aunque en la planta potabilizadora termina una parte importante del proceso, todavía le queda un último viaje: la red que la lleva hasta nuestras casas.

Este último viaje del agua también es interesante y nos puede ayudar a conocerla un poco mejor. ¿Sabes qué ocurre desde que sale de la potabilizadora hasta que llega a tu grifo? Te leo.

Deja un comentario